martes, 28 de diciembre de 2010

ESCRITURA EN ALUMNOS CON DISCAPACIDAD INTELECTUAL

Arely Nava Adán
 ESCRITURA: PRIMERA ETAPA
OBJETIVOS
El objetivo general de esta etapa es que el alumno desarrolle las habilidades perceptivas y motrices para trazar todo tipo de líneas necesarias para hacer más adelante las primeras letras y enlazarlas.
Los objetivos específicos son que el alumno:
  1. Sostenga el instrumento de escribir del modo más adecuado para controlar y ver los trazos que realiza.
  2. Sea capaz de trazar de modo automático, en la dirección correcta, todo tipo de líneas. El niño debe saber dónde comenzar el trazo, qué trayectoria seguir y hacerlo habitualmente.
  3. Controle sus movimientos manuales de modo que puede inhibirse a tiempo para no sobrepasar los límites señalados para cada uno de los trazos.
  4. Adquiera una destreza manipulativa para el trazado que le permita ajustarse a las rayas de puntos o líneas discontinuas de los trazos, sin perder la soltura del movimiento.
  5. Copie de un modelo diversas líneas y grafismos: vertical, horizontal, cruz, círculo, montaña, ola, etc.
  6. Trace al dictado, sin modelo, las líneas y grafismos que se le indiquen: línea vertical, horizontal, inclinada, ondulada, la cruz, el uno, el círculo, varias montañas seguidas, una línea ondulada, etc.
PREPARACIÓN PARA LA ESCRITURA DE LOS NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN
CONSIDERACIONES GENERALES
La calidad de la escritura, desde el punto de vista gráfico, está influida por varios factores que quedan resumidos fundamentalmente en
  1. La maduración general del sistema nervioso, en relación con el conjunto de actividad motora
  2. El desarrollo general en relación con el tono, la postura y la coordinación de los movimientos
  3. El desarrollo de la motricidad fina o habilidad manual.
Los niños con síndrome de Down tienen dificultades en los tres apartados. Los programas de atención temprana, que contemplan al niño en su globalidad y que le ayudan en esa maduración general del sistema nervioso, deben tener en cuenta al mismo tiempo las necesidades específicas para paliar las dificultades. Los resultados de los diferentes programas de intervención muestran que se producen mejoras concretas, si se hacen intervenciones específicas. No basta con una acción global de carácter físico, para lograr que el niño mejore su habilidad manual.
En relación con la escritura, sabemos que para aprender a escribir lo mejor es hacer ejercicios de escritura y practicarlos con regularidad. Aprendemos a escribir, escribiendo y mantenemos una buena escritura, si escribimos. Pero el niño con inmadurez, especialmente si tiene problemas motores como sucede con los que tienen síndrome de Down, puede estar mejor preparado si realiza determinadas actividades y ejercicios encaminados de un modo directo al desarrollo de la destreza manual y a mejorar su coordinación motora.

PREPARACIÓN PARA LA ESCRITURA DE LOS NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN

PSICOMOTRICIDAD

Los ejercicios de psicomotricidad general y de psicomotricidad fina en particular, son una ayuda importante para la evolución del niño. Le facilitan la propiocepción, el control, la tensión-relajación voluntarias, los cambios rápidos de postura o dirección, etc. El niño, poco a poco, debe progresar en el conocimiento, control y dominio de posturas y movimientos globales y distales. Para ello realizará ejercicios y juegos con movimientos audaces, rápidos, lentos, suaves. Realizará cambios de dirección: delante, atrás, a los lados, en ángulo, giros circulares en ambas direcciones. Tendrá experiencias de impulso y parada.
Pensando de un modo concreto en la escritura, los ejercicios más útiles son aquellos que fomentan una buena coordinación y precisión de los movimientos y de la oposición de los dedos pulgar-índice y pulgar resto de los dedos. Son convenientes los ejercicios encaminados a la independencia y segmentación de los movimientos de los dedos con referencia a la mano, de la mano con respecto al brazo y del brazo con respecto al cuerpo. Los niños y jóvenes con síndrome de Down frecuentemente inician los movimientos desde el hombro para realizar actividades en las que es suficiente mover el codo o la muñeca. Suelen poner en tensión el codo y la muñeca, en lugar de tenerlos relajados. Con ello, no sólo el resultado de su acción es pobre, sino que pueden sentir dolor y cansancio. Entrenarse en juegos como las de tocar el xilófono o el tambor, con la muñeca relajada y en otras actividades como dar cuerda o enroscar, para lo cual deben realizarse movimientos rotacionales de la muñeca, les hace comprender que es mejor evitar las contracciones y tensiones innecesarias. Deben sentir, experimentar, que se cansan menos si mueven sólo la mano y no todo el brazo y el hombro. Deben notar que el sonido del saxofón es mucho más bonito y se mantiene la vibración sonora durante más tiempo cuando lo tocan sosteniendo y moviendo el macillo con la muñeca relajada, en lugar de tener la muñeca rígida.
Al mismo tiempo que tienden a hacer ese tipo de contracturas, su postura global en el trabajo de mesa puede ser incorrecta, como de niño «asténico» que se deja caer. Pueden buscar mucho apoyo con sus brazos o inclinarse demasiado hacia delante, dejando caer la cabeza. A veces puede parecer que no ven bien y es preciso comprobarlo. Sin embargo es probable que la causa no esté en la visión, sino en la hipotonía muscular generalizada, en la laxitud ligamentosa o en la movilidad articular. La cabeza pesa..., los músculos de la espalda no están muy fuertes, los ligamentos del cuello son laxos, hay que mirar hacia abajo, acomodar la visión al estímulo teniendo en cuenta la distancia... ¡demasiado esfuerzo! Al final hacen una adaptación postural de carácter funcional.
El ejercicio físico habitual, practicando natación u otro deporte, ayudan al mantenimiento de una buena forma física global que mejora las posturas y la resistencia ante un esfuerzo prolongado de carácter postural y de coordinación motora.


ACTIVIDADES MANIPULATIVAS PREVIAS A LA ESCRITURA

En el capítulo 3 señalábamos la importancia de desarrollar capacidades, entre ellas la habilidad manual, para que el niño con síndrome de Down esté preparado para otras adquisiciones, como la de escritura. Con este objetivo concreto es preciso que los niños, antes de los 4 años hayan realizado actividades variadas que favorezcan la destreza de la mano.
Son especialmente recomendables los ejercicios de meter, sacar, empujar, tirar, enfilar, rasgar, amasar, golpear, teclear, apretar, enroscar, desenroscar y enrollar. Todos ellos sirven para desarrollar la precisión, la fuerza, la coordinación, el control de la tensión y la relajación. Deben aprender a realizar un impulso, a ejecutar movimientos rápidos, lentos, a inhibirse y a pararse. Es preciso preparar actividades que faciliten que el niño adopte posiciones segmentarias más distales con referencia al cuerpo, primero el brazo, después la mano, y finalmente los dedos. Debe aprender a eliminar las tensiones innecesarias que tanto pueden obstaculizar después el acto de escribir. Debe practicar movimientos rotacionales.
El niño debe trabajar con las dos manos para lo cual se elegirán los materiales mas adecuados y variados posible. Unas veces se prepararán actividades que se realizarán con ambas manos haciendo lo mismo simultáneamente. Por ejemplo: teclear un piano de juguete, meter y sacar objetos pequeños de dos recipientes colocados delante de cada mano, amasar pasta de modelar sobre la mesa haciendo una bolita o una culebra con cada mano. Otras veces realizará la misma actividad, pero de un modo alternativo: primero con una mano, luego con la otra. Otras, los ejercicios se diseñarán para que el niño realice una tarea utilizando ambas manos de un modo coordinado, en diferente dirección. Por ejemplo: enroscar una tuerca y un tornillo, moviendo los dos al mismo tiempo; rasgar un papel en tiras moviendo una mano hacia adelante y la otra hacia atrás; amasar pasta de modelar para hacer una bola para hacer una serpiente usando las palmas de las dos manos. En otras ocasiones, la tarea se realizará con las manos, una de ellas será la dominante y la otra hará de apoyo o sujeción. Por ejemplo: poniendo un tapón de rosca en un frasco, metiendo piezas pequeñas por los orificios de una cajita, coloreando un papel, enrollando una madeja de lana gruesa. En todas ellas una mano sujeta el frasco, la cajita, el papel o el ovillo, y la otra realiza la acción.
Durante la etapa de atención temprana el niño debe tener muchas oportunidades de ejercitarse. Necesita desarrollar en ambas manos la habilidad, la destreza, la fuerza y la precisión. Conforme el niño madura y evoluciona, el profesor observará cuál de las dos manos va mostrándose como la dominante. Algunos niños con síndrome de Down tardan más tiempo que el promedio de los niños sin síndrome de Down en mostrar claramente si son diestros o zurdos. Por eso es preciso que los educadores fomenten y estimulen el uso de las dos. En el momento de iniciar la enseñanza sistemática de la escritura, debería saberse con seguridad si el niño es diestro o zurdo. En caso de duda, porque el niño muestra una preferencia y habilidad semejantes en ambas manos, se le enseñará a escribir con su mano derecha.
Si el niño es zurdo claramente, se le preparará el mobiliario y el material para escribir teniendo en cuenta su condición de zurdo. Así, por ejemplo, se le colocará en el lado de la mesa en el que sus movimientos no se interfieran con los de un compañero diestro. Se cuidará con mayor esmero aún que con los diestros la dirección y giros en los trazados, así como la coordinación visomotora y la postura.

PRIMEROS GRAFISMOS

Desde que el niño es capaz de mantenerse sentado en una silla, con suficiente control del tronco para realizar actividades manipulativas sobre una mesa, está maduro para empezar a pintar.
Se intentará que comience con pintura de dedos, teniendo en cuenta que algunos niños la rechazan. Conviene respetar al niño y no forzarle a realizar lo que le molesta y que en sí mismo no es imprescindible. Para muchos niños es estimulante el uso de esponjitas untadas de pintura o de pinceles gruesos, y brochas. Con esos materiales, consiguen un resultado muy vistoso, con poco esfuerzo.
Pronto se ofrecerá al niño un rotulador grueso o una pintura, también gruesa, de cera blanda. Los niños con síndrome de Down tienen que hacer bastante esfuerzo para mantener un instrumento con sus dedos y manejarlo con soltura, por lo que es preciso que se vean compensados con un resultado llamativo. Por esto recomendamos un rotulador grueso que puede sujetarse con facilidad, especialmente si tiene forma hexagonal, y que marca el papel sólo con apoyarlo. Si al niño se le entrega una pintura delgadita y dura, y tiene que apretar mucho para que pinte o el color es tan desvaído que apenas se ve, es muy probable que pierda el interés por la actividad de pintar. El profesor estimulará al niño con su propio ejemplo y entusiasmo. Hará de modelo, iniciando la tarea y animando al niño a imitarle. Si es preciso le prestará ayuda física.
Los objetivos de las primeras sesiones son: 1) que el niño descubra qué es pintar, hacer rayas y garabatos; 2) que es él, con el instrumento, el causante de un efecto tan bonito y llamativo, y 3) que siga con la mirada los movimientos de su mano.
Inicialmente tal vez agarre el instrumento con el puño. Con suavidad se le ayudará y enseñará a sujetarlo entre el pulgar y el resto de los dedos. Los primeros movimientos serán poco controlados, incluso rebasando los límites del papel o cartulina. Con un poco de práctica, aprenderá a inhibirse a tiempo para no pintar en la mesa.
En cuanto el niño haya superado esos objetivos, se fomentará que prolongue su acción de garabatear unos segundos. Se le animará a realizar varios trazados seguidos sin levantar la pintura del papel. Para muchos niños es eficaz ofrecerles una lámina, con un dibujo bonito para colorear. Obviamente en esta etapa no se le pide que haga un rellenado de color, respetando los bordes. Sólo es un estímulo para que al garabatear durante un tiempo prolongado, se ejercite más en el control de sus movimientos.
Algunos niños con síndrome de Down disfrutan desde pequeños con estas actividades, aunque manifiesten pronto su cansancio. Sin embargo, hay niños que a los 4 años aún las rechazan. Como aconsejamos siempre, es conveniente estimular, animar para que el niño haga con gusto aquello que creemos que le sirve de ayuda, pero en ningún caso hay que forzar e imponer. El niño tendrá sus motivos para rechazar la tarea. Probablemente la laxitud ligamentosa, la hipotonía muscular, la falta de control de la postura o la dificultad de coordinación de los movimientos son la causa de sus problemas para una tarea que en sí misma es bastante compleja porque requiere mucha destreza y madurez. A lo mejor todavía prefiere pintar con los dedos o con pinceles gruesos o esponjas.
A veces será oportuno dejar pasar un tiempo antes de presentarle de nuevo este tipo de actividades. Poco a poco los niños con síndrome de Down garabatean y colorean de un modo semejante al resto de los niños, aunque con diferencias en el tiempo.
Se le estimulará a realizar todo tipo de garabatos y trazados. En cuanto el niño se sienta cómodo con su pintura, se le pedirá que haga algunas imitaciones de trazos muy sencillos ejecutados ante él por el profesor, como una raya vertical, horizontal o un trazo circular. Las condiciones ambientales serán las que siempre hemos recomendado. En primer lugar, captar la atención del niño diciéndole:
—«¡Mira qué hago!»
—«Haz tú igual, una raya echadita o un palo.»
Si el niño no es capaz de hacerlo, el profesor le llevará la mano, siempre que el niño lo acepte. Por supuesto, no se pretende que haga un trazo exactamente igual en sus dimensiones, sino que se pretende enseñar una dirección determinada.
Estas actividades imitativas, que no deben ser muy reiterativas, pueden simultanearse con ejercicios de coloreo de dibujos atractivos que sean grandes y cuyos contornos sean gruesos y muy destacados. Al niño se le entrega una pintura gruesa, de cera blanda, que le permita la tarea de rellenado sin sufrir cansancio y dolor en la mano. Los dibujos deben ser grandes para estimular al niño a realizar movimientos amplios y relajados, sin tensión en la muñeca y en los dedos. Si los dibujos son pequeños o si se le exige que no rebase los límites, se le puede provocar una inhibición de los movimientos fluidos y deslizantes necesarios para la escritura. El temor a salirse de los bordes puede llevarle a tener miedo, a hacer tensiones, con el resultado de trazos cortitos, entrecortados, apretando mucho sobre el papel. Todo lo contrario de lo que le conviene para escribir. Lo interesante es que realice movimientos sueltos, deslizantes, de ida y vuelta, con suavidad, sin levantar la pintura del papel.
Un niño entrenado así, está preparado para iniciar las actividades de la pre escritura. Es indudable que deberá continuar con las actividades de pintura y dibujo que, según nuestro criterio, deberán mantenerse durante los años escolares. No sólo porque el valor que tienen en sí mismas para el desarrollo de las capacidades artísticas y creativas del niño, sino porque, además, le ayudan a mejorar sus habilidades perceptivo-manipulativas. El profesor responsable del programa de lectura y escritura, iniciará el método sistemático de enseñanza-aprendizaje de la escritura, recomendando que el niño siga dibujando y pintando en otros momentos del día.
En esta etapa es muy importante enseñar al niño desde el principio la dirección correcta de cada trazo. Se hace así para ayudarle a interiorizar los trazados y facilitarle el enlace posterior de las letras, escribiendo hacia la derecha, como es el sistema de nuestro lenguaje escrito. Con el aprendizaje de la dirección correcta se economizan movimientos y esfuerzo, ganándose en claridad y legibilidad de la letra. Se adquiere con más facilidad el automatismo motor que, como hemos dicho, deja libre el pensamiento para el mensaje a transmitir.
En principio, las direcciones que habitualmente conviene respetar son de arriba abajo y de izquierda a derecha. Como luego explicaremos, el trazado del círculo conviene hacerlo en la dirección que después facilitará escribir la a, y la d, enlazándolas con las letras que se escriban a continuación, por lo tanto debe trazarse en el sentido opuesto al de las agujas del reloj.
El orden de aprendizaje de los trazos de preescritura no difiere, a grandes rasgos, del que es habitual para el resto de los alumnos en edad pre-escolar. Las diferencias que nosotros aconsejamos están más en relación con el tamaño de los trazos, con un mayor número de pasos intermedios que son más sencillos, que están graduados con más ejercicios y con algunas ayudas gráficas. Por último, el niño con síndrome de Down necesita realizar mayor número de ejecuciones que otros niños para interiorizar y ser capaz de trazar automáticamente los diferentes grafismos. Cada profesor preparará las láminas que su alumno necesite.
En relación con los cuadernos de preescritura, preparados para niños sin dificultades, que se utilizan en la escuela común, raramente pueden usarse sin adaptaciones con los niños con síndrome de Down. La mayoría siguen un orden de dificultad muy rápido. Algunos tienen demasiadas ejecuciones en cada página, que fatigan al niño, otros tienen un tipo de trazados muy difíciles o muchas líneas juntas que el niño no percibe bien. Aconsejamos consultarlos, entresacar ejercicios o ideas y hacer algunas adaptaciones que casi siempre consisten en eliminar algún trazado y en hacer ampliaciones de otros.
Nuestro consejo es que tomando ideas de este libro, se preparen para cada niño sus hojas, de escritura y se modifiquen según sean sus progresos y sus dificultades. Las hojas pueden fotocopiarse con la ayuda del ordenador (computadora) o fotocopiadora a color para que el alumno repita los ejercicios con material bien presentado.

Trazos verticales

El primer trazo que enseñamos al niño es el vertical porque la posición de la mano durante la ejecución permite ver el punto de partida, la trayectoria y el punto de llegada. Este trazo supone sólo un desplazamiento del brazo.
Las primeras hojas de trabajo se preparan teniendo en cuenta los objetivos perceptivos y el vocabulario de imágenes que el niño conoce. Se ponen 3 dibujos en la parte superior de la hoja y otros 3 iguales en la parte inferior. Ficha 203
Se llama la atención del niño sobre los dibujos y se hace una lectura de los mismos, haciendo algún comentario oportuno, como por ejemplo:
—«¡Mira! aquí hay un autobús, un globo y un jersey.
—¡Mira, aquí también hay un autobús, un globo y un jersey!
—El autobús y el autobús son iguales. ¡Vamos a hacer una raya del autobús al autobús! ¡Mira cómo lo hago yo!»
El profesor, que habitualmente está sentado enfrente del alumno, traza la raya en la dirección correcta empezando por el dibujo de la parte superior y acabando la línea al llegar al dibujo igual de la parte inferior. El alumno estará mirando atentamente. Después se le invita a que haga igual con el segundo dibujo. Para comprobar que ha entendido, se le puede decir que siga con su dedo la trayectoria o se le ayuda a hacerlo. Después se le entrega el lápiz o la pintura para que ejecute el trazo. Si se siente inseguro, el profesor puede llevar su mano suavemente. El tercer trazado debe hacerlo solo. Puede suceder que el alumno inicie la línea y después levante la mano y el brazo, separando el lápiz del papel, para ver el dibujo de llegada. Hay que enseñarle a no hacerlo, fijándose en qué sitio están los dibujos antes de iniciar las líneas
En las primeras sesiones, si el niño es pequeño, no será capaz de inhibir el gesto para frenar a la llegada y es probable que rebase el dibujo y el papel. Se le puede ayudar de diversas maneras:
  1. Colocando la mano del profesor encima de la del niño, sin tocarle, hasta el momento en el que va a llegar y entonces le sujetará suavemente la mano para frenarle.
  2. Con ayuda gráfica y verbal, poniendo una línea roja y gruesa debajo de los dibujos, advirtiéndole que es peligro y no debe pisarse: "por aquí no se puede pasar...".
Ficha 204
  1. Con ayuda física, sosteniéndole suavemente la mano para darle el ritmo necesario durante el trazado y frenar a la llegada apretándole un poquito.
  2. Con ayuda verbal «¡siiigue, siiigue..! ¡cuidado, cuidado..! ¡para!». Poco a poco el niño interiorizará el frenado y calculará en qué momento debe interrumpir el movimiento.
La presentación del trazo vertical puede hacerse también con rayas discontinuas entre los dibujos a unir o con paralelas que sirven para indicar gráficamente la raya que hay que ejecutar. Conforme el niño progresa, automatizando el trazado de líneas y frenando a tiempo, se aumenta el número de ejercicios y se disminuye el tamaño de los dibujos.
Ficha 205
Después los dibujos se eliminarán y se sustituyen por puntos de color. También se disminuye la longitud de las líneas. Por último se le presentan líneas de distinta longitud en la misma hoja para que mejore su atención, su percepción y su producción en función de las diferencias de los estímulos,
Ficha 206
evitando que se deje llevar de un movimiento global de la mano de un modo automático, sino que ejerce un control en función del estímulo que ve. Como hemos dicho, conviene animar al niño para que haga un trazo controlado pero decidido, procurando que su mano esté relajada, sin rigidez ni contractura n los dedos o en la muñeca.

Trazos horizontales

Para los niños diestros este ejercicio tiene la dificultad de que, con su mano derecha, van tapando la trayectoria a seguir y el dibujo o punto de llegada. Necesitan más control y coordinación visuo-motora que para el trazado vertical.
Los alumnos zurdos pueden ver el punto de llegada, pero es costoso para ellos el deslizamiento hacia la derecha y suelen adoptar posturas incorrectas. También es probable que quieran cambiar el papel de posición. Conviene insistir con suavidad en la postura y en la correcta posición del papel para que se acostumbren desde el principio a aquellos hábitos que les facilitarán escribir después con soltura y con buena letra.
En relación con el incremento de las dificultades, se seguirán criterios semejantes a los del trazado de líneas verticales.

Trazado de la cruz

En el momento en el que el niño es capaz de trazar una línea vertical y otra horizontal, se iniciará el trazado de la cruz.
Sorprende ver que los niños con síndrome de Down, a pesar de ser capaces de trazar una línea horizontal y otra vertical, no son capaces de trazar una cruz con modelo o con imitación secuencial. Algunos tardan mucho en hacerla de un modo espontáneo. Es preciso enseñarles a que practiquen. Algunos niños deben trazar muchas, con diferentes ayudas de carácter gráfico y verbal, antes de ser capaces de hacerlas de un modo automático, al dictado.
Las ayudas que se preparan son semejantes a las que el niño se ha acostumbrado al hacer la raya vertical o la horizontal, trazando una línea que una a los dibujos iguales, o siguiendo la trayectoria marcada con puntitos o el camino señalado por paralelas.


Ficha 207

Trazado de ángulos y cuadrados

Los ángulos presentan la dificultad del cambio de dirección. Frecuentemente los niños hacen una curva en la esquina para mantener la continuidad de línea o levantan el lápiz al acabar la primera línea y después trazan la segunda, con lo cual no hacen un trazado continuo.
Se debe enseñar al niño a no levantar el lápiz, a pararse en el ángulo e iniciar desde ahí el cambio de dirección. Son útiles la ayuda gráfica de un punto rojo en la esquina y la ayuda verbal: «¡quieto!&rquo;. Con un poco de práctica y en poco tiempo podrán retirarse las ayudas y el niño hará los ángulos con sus esquinas.
Si se quiere, se pueden preparar algunas letras mayúsculas de imprenta, para que el alumno vaya trazándolas aunque no las haya aprendido todavía en el programa de lectura; por ejemplo la I, L, F, E, H, T.
Después se le enseñará a trazar el cuadrado. Siempre se le exigirá que respete la dirección correcta: se empieza por la izquierda y se traza de arriba abajo y de izquierda a derecha. Se hace, en primer lugar, el ángulo de abajo de la izquierda y se levanta el lápiz para iniciar la línea de arriba que va hacia la derecha formando el ángulo superior.
Ficha 208

Trazado de diagonales

Se prepararán los ejercicios del mismo modo que los de las líneas verticales y horizontales,
Ficha 209
con dibujos de tamaño grande. Conforme avanza el niño, que lo hace rápido, se ponen líneas punteadas que sirvan de orientación y puntos destacados para el inicio y fin de cada línea.
En cuanto sea posible, porque el niño es capaz de adaptar su postura y movimiento para este tipo de líneas, se le enseñará a trazar el 1 y varias letras mayúsculas (N, M, V) de modo que vea la utilidad de su esfuerzo. Así, además, aprenderá, repasará y consolidará otros aprendizajes. Con la combinación de líneas inclinadas el niño comenzará a realizar trazados continuos,
Ficha 210
para los cuales la mano debe ir deslizándose hacia la derecha, al mismo tiempo que hace el cambio de dirección sin levantar el lápiz. Es un buen entrenamiento para la escritura de palabras.

Trazado del círculo y de las líneas curvas

Los niños pequeños, en la etapa del garabateo, suelen realizar trazados circulares continuados, sin intención aún de hacer un círculo o una pelota. Con frecuencia esos movimientos circulares se ejecutan de derecha a izquierda, empezando por abajo y terminando arriba a la izquierda. Los niños con síndrome de Down también suelen hacerlo así, aunque más tarde que los otros niños. Es un buen ejercicio de rotación, que será útil dominarlo por lo que supone de destreza manual y de movimientos útiles para la escritura. Sin embargo, conviene enseñar al niño que haga esos movimientos en la dirección que interesa para el trazado y enlace de las letras. Como hemos dicho, empezando por arriba a la derecha y girando en el sentido opuesto a las agujas del reloj, para terminar en el lado derecho. Cuando el niño haya adquirido cierta soltura haciendo esos movimientos circulares continuos en la dirección que se le enseña, puede empezar a trazar el círculo. La mayoría de los niños con síndrome de Down pueden ejercitarse en el trazado de rayas verticales, horizontales y del círculo en la misma etapa. No es preciso esperar a que el niño domine unas líneas y las haga perfectas para empezar con otras.
Al principio se elige el tamaño del círculo que coincide más o menos con el que le sale al niño de modo espontáneo. Se hace así para adaptarse a las capacidades neuromotrices del niño, porque los objetivos iniciales son el movimiento circular en la dirección señalada y el cierre o inhibición del movimiento en el punto final. En el caso del círculo coinciden el punto de inicio y de final. Ese punto se marca con rojo para que el alumno lo perciba bien y sepa dónde tiene que empezar y dónde tiene que terminar. La hoja debe ilustrarse con globos circulares o pelotas, para motivar al niño y para que capte qué tiene que hacer.
Ficha 211
También pueden ponerse los círculos con líneas de puntos, que no tienen la finalidad de que el niño las repase por encima, ya que intentará hacer un movimiento cortito, tenso, tratando de unir los puntitos, sino que se ponen sólo para que perciba visualmente la forma a hacer y eso ayude a su producción motora. Otro modo de preparar la hoja de trabajo es poner un círculo de modelo y debajo sólo los puntos rojos con un trocito del círculo iniciado que sirva de guía de la dirección a seguir en cada uno de los círculos. Si se deja sólo el punto, muchas veces el niño va hacia abajo, cambiando por tanto la dirección adecuada.
Los primeros círculos pueden salirle irregulares en la forma y en el tamaño. Más grandes o más pequeños que lo indicado en la hoja. No tiene importancia, porque lo que se pretende es que adquiera el movimiento y sepa frenar a tiempo. Si es preciso se le llevará la mano para que sienta el movimiento y la parada y aprenda a hacerlo relajado, sin tensión en las articulaciones. Cuando el niño sea capaz de trazar el círculo y la cruz, puede realizar ejercicios de atención. Se preparan láminas en las que hay varios dibujos, uno de los cuales se presenta realzado. El niño debe rodear con el círculo los que son como el modelo y tachar con la cruz los que son diferentes.
Ficha 212    Ficha 213
El trazado de semicírculos, en sus diferentes posiciones, se inicia cuando el niño ha adquirido cierta soltura haciendo los círculos. Conviene que se ejercite en semicírculos individuales antes de realizar ondas continuadas, porque es más difícil.
Los semicírculos estarán preparados con raya discontinua y se señalará con un punto rojo el sitio de inicio y fin.
Ficha 214
Cuando el niño haya realizado unas cuantas ejecuciones, se le pondrán de modelo los semicírculos, en sus diferentes posiciones para que los copie debajo. Después irán quitándose los puntos rojos. Cuando se observe que el niño ha evolucionado en la habilidad para las curvas, se le prepararán hojas con líneas onduladas de un lado al otro, para que las trace sin levantar el lápiz del papel.
Ficha 215a    Ficha 215b
En las primeras líneas onduladas seguidas, lo más probable es que el niño haga una línea recta o picos. Exige mucho control de movimiento, porque hay subidas, bajadas y rotaciones parciales.
Después podrán realizarse bucles individuales. Más adelante seguidos y al principio serán todos del mismo tamaño. Con frecuencia se observará que, a veces, el niño no hace el cruce de la línea. Conviene llevarle la mano, despacio, para que se dé cuenta y entienda que no se trata de repasar los puntitos de la hoja, sino que se trata de hacer unos bucles seguidos, cruzando las líneas por encima para seguir trazándolos hacia la derecha de la hoja.

Trazado de líneas en "caminitos"

Con el objetivo de facilitar el deslizamiento a la derecha, los cambios sencillos de dirección y una mejoría de la coordinación visomanual de izquierda a derecha, se preparan hojas de trabajo atractivas con caminos. Pueden ser un niño o una niña que tiene que ir a su casa a tomar algo, o un coche que va a al garaje... El camino se hace con líneas paralelas con bastante separación, inclinadas, un poco onduladas o quebradas.
Ficha 216
A veces conviene pintar el paisaje, dejando el camino en blanco, para que destaque bien sobre el fondo y el niño pueda hacer una mejor interiorización de la trayectoria. Las curvas y picos iniciales no serán muy pronunciados, porque el niño no podrá respetar esos límites y su raya saldría fuera... El trazado debe hacerlo continuo, sin separar el lápiz o pintura del papel. El mismo caminito, puede recorrerse cuatro o cinco veces: cada una con un color que permita analizar en qué sitios hay dificultad. Poco a poco se complicarán las trayectorias y se estrechará el camino.
Ficha 217
Otro modo de trabajar los cambios de dirección es el de poner distintos tipos de líneas que el niño debe repasar por encima con una pintura gruesa de color diferente al que tiene la trayectoria dibujada.
Ficha 218
Los profesores podrán encontrar ideas bonitas en los cuadernos comerciales y en internet. Cada profesor elegirá el orden a seguir, la frecuencia y el número de ejercicios que su alumno necesita. La preescritura es fundamentalmente un aprendizaje y entrenamiento visomotor, facilitador de la escritura propiamente dicha. Algunos niños con síndrome de Down muestran dificultades tan notables que necesitan repetir muchas hojas para dominar un trazo. ¡A veces un niño de 6 años ha tardado 1 año en hacer el 1 sin ayuda! Otros alumnos con buena habilidad deberán hacer pocos ejercicios o saltarse algunos sin practicar, con resultados notablemente mejores. Consideramos que, aunque algunas personas con síndrome de Down mayores nunca van a tener una buena letra, todas deben practicar mucho cuando son niños para adquirir soltura y escribir, con poco esfuerzo, con una letra legible. Si la mecánica del movimiento está adquirida, la mente puede ocuparse de pensar en el mensaje a escribir, como hemos afirmado anteriormente.

Trazado de números

Es un buen momento para que el niño practique el trazado de los números. Deben prepararse láminas en las que haya un número de dibujos que corresponden a la cifra que se traza. Aunque es un trabajo de escritura y no de cálculo, conviene que el niño mantenga el concepto de cantidad atribuida a ese dígito.
Los números deben aprenderse, al igual que el resto de los trazados, de un modo determinado que facilite su ejecución y su claridad: punto de inicio y dirección concreta.
Ficha 219
Los niños disfrutan mucho cuando se dan cuenta de qué fácil es hacer el 8 si lo inician como un 2 que, al final, se cruza con una raya hacia arriba y a la izquierda.
También disfrutan con la ayuda verbal que se les da para que recuerden cómo hacer el 5: «un palo que baja.... una barriga....un sombrero...»; aunque no sea preciso el lenguaje, les divierte oírlo y les ayuda a interiorizar el trazado.

RESUMEN

Durante esta primera etapa el niño ha trabajado fundamentalmente el desplazamiento del brazo cuando traza los palotes en las líneas verticales, horizontales e inclinadas. Practica el movimiento rotacional parcial con su mano y dedos en el trazado de las curvas. Inicia movimientos rotacionales completos en el encadenamiento de los trazos en espiral. Estos trazados le sirven para practicar los cambios de dirección o giros hacia la izquierda mientras el movimiento de conjunto se mantiene hacia la derecha. Es probable que el niño tenga todavía bastantes dificultades en los trazados en espiral enlazados, por lo que deberá seguir practicándolos durante la segunda etapa del programa de escritura.
En conjunto, las actividades y ejercicios durante la llamada etapa de preescritura sirven al alumno para tener un control de la prensión, presión y deslizamiento del instrumento de escribir. Practica e interioriza el punto de comienzo de cada una de las líneas. Interioriza la dirección adecuada, iniciándose en los giros hacia la izquierda manteniendo al mismo tiempo el desplazamiento del trazado general hacia la derecha. Controla el tamaño de los trazos y longitud, anchura y altura.
Como es lógico deducir, el niño tiene ya una buena preparación para el aprendizaje del trazado de las letras y de sus enlaces o uniones. No es necesario esperar a que haga perfectas todas las líneas de la primera etapa, para iniciar el trabajo de la segunda en la que el objetivo fundamental es el aprendizaje de las grafías.










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Ficha 217
Ficha 218
Ficha 219


















ESCRITURA: SEGUNDA ETAPA
OBJETIVOS
El objetivo general de la segunda etapa es que el alumno trace todas las letras del alfabeto, sea capaz de unir las letras formando sílabas y palabras y escriba las primeras frases.
Para lograrlo, se trabaja poco a poco, teniendo en cuenta los objetivos específicos en los que procurará que el alumno:
  1. Repase con ayuda su nombre escrito con líneas de puntos.
  2. Trace sin ayuda las vocales que tiene su nombre.
  3. Trace sin ayuda las consonantes de su nombre.
  4. Trace sin ayuda la mayúscula inicial de su nombre.
  5. Repase correctamente sin ayuda, su nombre escrito con líneas de puntos.
  6. Escriba su nombre copiándolo de un modelo.
  7. Escriba su nombre, sin modelo, de un modo claro y legible.
  8. Trace todas las vocales
  9. Trace todas las consonantes.
  10. Trace las diferentes combinaciones de consonante y vocal enlazadas formando sílabas directas.
  11. Complete palabras escribiendo las sílabas que faltan.
  12. Escriba palabras sencillas copiándolas.
  13. Escriba palabras con 2 sílabas directas sin modelo.
  14. Escriba palabras de sílabas directas.
  15. Escriba palabras con una sílaba directa y otra trabada.
  16. Escriba palabras que tengan una sílaba inversa.
  17. Escriba palabras que tengan un grupo consonántico.
  18. Escriba cualquier palabra que se le dicte.
  19. Escriba palabras que él piense: completando frases, contestando preguntas, haciendo listados, etc.
  20. Escriba frases sencillas.
Esta lista de objetivos específicos puede servir de orientación para el orden a seguir, pero es preciso utilizarla con gran flexibilidad. Por ejemplo, en los primeros objetivos puede suceder que para un niño sea más fácil y motivador escribir otras palabras que no sean su propio nombre, porque a lo mejor es tan largo y las letras que contiene pueden ser tan difíciles de trazar, que será recomendable empezar con otras palabras más fáciles de escribir. Otro ejemplo es que el objetivo 19 puede trabajarse con frases muy sencillitas en cuanto el niño escribe 2 o 3 palabras.
También sucede que el enlace de letras para formar sílabas debe empezarse a trabajar antes de que el niño haya aprendido a trazar todas las letras del alfabeto. Como explicaremos luego, en cuanto aprende la m, la a y la p, se le enseña a enlazarlas. Muy poco después debe escribir mamá y papá. Aconsejamos hacer uso de la flexibilidad y sentido común para actuar siempre en beneficio del progreso y motivación del alumno. Es preciso evitar frustraciones y pérdida de tiempo.
El aprendizaje se hace lentamente, letra a letra, de una en una. Como hemos dicho, salvo que haya motivos para empezar con otra palabra, aconsejamos iniciar con el nombre del niño. Si no es muy complicado de aprender, es muy motivador que pueda escribirlo cuanto antes en sus hojas de trabajo. Esto puede hacerlo aunque aún no sepa escribir en sentido propio. Cada día se puede empezar la sesión de escritura con el ejercicio de repasar su propio nombre, para después escribirlo en su hoja de trabajo. El niño hará lo que buenamente pueda. Al principio será como un garabato, luego como un dibujo aprendido y realizado con irregularidad, se verán líneas hacia arriba y hacia abajo y a lo mejor no se reconocen grafías. Lo importante es que el niño capta qué es escribir y realiza ejercicios motores facilitadores de la escritura.
Con cada una de las letras, el primer objetivo es que el alumno inicie el trazo en el lugar correcto
MODO DE TRABAJAR
La enseñanza-aprendizaje de letras, sílabas y palabras en sus aspectos fundamentales se hace de un modo semejante en los tres casos.
Se prepara una hoja de papel en cuya parte superior está escrito el nombre del niño, (la letra, la sílaba o la palabra en su caso), en tamaño grande,
Ficha 223
con rotulador rojo de punta gruesa. Debajo se escribe de nuevo el nombre, (letra, sílaba o palabra), con línea de puntos o trazo discontinuo. El objetivo es que el niño haga un ejercicio de repasar por encima. El profesor llevará la mano del niño para dirigirle en los giros y movimientos de desplazamiento y para evitar que levante la mano. Poco a poco, el niño se da cuenta de que no se trata de dibujar, sino que es necesario trazar de un modo determinado. Después del ejercicio de repasar por encima, se le puede decir al niño que lo copie. Al principio le saldrá sólo un garabato ilegible, pero el movimiento de desplazamiento con las subidas y bajadas imitando la acción de escribir su nombre, es un buen ejercicio de entrenamiento.
A continuación se empezará la enseñanza del trazado de las vocales que tiene el nombre del niño. Se elige la más sencilla o más significativa. En la parte superior de una hoja se escribe cuatro o cinco veces la vocal elegida. Como ya hemos dicho, se hará con rotulador rojo de punta gruesa.
Ficha 224
Las letras estarán trazadas con la máxima perfección posible, igualadas entre sí en cuanto a los rasgos y al tamaño. Serán suficientemente grandes como para que el niño perciba con claridad la forma, los rasgos y se dé cuenta de la dirección a seguir.
Debajo de cada letra se escribe otra del mismo tamaño, con líneas de puntos. Puede usarse otro color y grosor para trazarla. Se señala con un punto grueso, que destaque bien, el sitio exacto en el que hay que apoyar la punta del lápiz para iniciar el trazo. Las primeras vocales las trazará llevado de la mano del profesor si lo acepta de buen grado. En el momento en el que el niño haya interiorizado la dirección y tenga cierto control del movimiento trazando la letra de forma automática, empieza a limitarse el espacio con paralelas para que escriba las letras entre ellas. El objetivo de esta limitación espacial es que el niño trace las letras de un tamaño semejante y proporcionado. Inicialmente el espacio entre las paralelas tendrá la suficiente anchura como para que el niño trace las letras del mismo tamaño que lo ha hecho en el papel sin pautas. Se preparan 3 filas de paralelas.
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En la fila superior el profesor escribe las letras modelo. En la segunda fila se preparan las letras escritas con líneas de puntos para que el niño las repase, destacando con un punto el lugar de inicio. La tercera fila es como la segunda, pero sin la ayuda gráfica del punto que señala el sitio en el que se comienza el trazado. El alumno debe esforzarse y recordarlo.
Después de realizar varias láminas el niño será capaz de trazar esa letra con seguridad y rapidez, siguiendo la dirección correcta. En ese momento puede dejarse en blanco una de las filas de paralelas, sin las letras hechas con líneas de puntos. Sólo se señala el lugar de comienzo de cada letra.
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Si el niño se pierde al comenzar la tarea y se ve que no es capaz de trazarla, se volverá a la ayuda gráfica de las líneas discontinuas.
Poco a poco se disminuye la anchura de las paralelas y se observa cuál es el tamaño más adecuado para un buen resultado, en función de la evolución neuromotriz del alumno. Hay que tener cuidado porque si hay poco espacio, rebasará los límites. Si hay un espacio grande, su grafía quedará pequeña y desigual y no se conseguirá que interiorice un tamaño semejante para el mismo tipo de letras, que en este caso son las vocales.
Durante bastante tiempo será necesario que el alumno se ejercite en el trazado de cada letra en hojas de trabajo que tengan cuatro filas de paralelas. La primera fila es para el modelo que pone el profesor, la segunda es para las letras hechas con líneas de puntos, la tercera se deja sin ayudas gráficas para que el niño muestre cómo va aprendiendo a hacerlo solo, y la última fila se prepara con letras hechas con línea discontinuas para que el niño las repase, terminando así la tarea con un resultado aceptable.
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El trabajo de aprendizaje de las consonantes se hace de un modo semejante. Se empieza con las consonantes que tiene el nombre del alumno.
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Después se eligen aquellas que se trazan con facilidad y que, además, se encuentran con mayor frecuencia en las palabras que el niño lee con soltura, por ejemplo m, p, t, l, c, n, d, s.....
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Esto permite realizar algunas tareas en las que la lectura y la escritura se refuerzan mutuamente.
Se dejan para el final las letras más difíciles de trazar por sus giros, como la g, j, f. Por último se practican las de muy poco uso en español como la k, x y w.
Los pasos a seguir son semejantes a lo explicado para el aprendizaje de las vocales: 1) repaso de la consonante trazada con líneas discontinuas en papel sin pautas, con modelo realzado en la parte superior; 2) repaso de la letra escrita entre paralelas con línea de puntos; 3) copia de la letra-modelo, con la ayuda gráfica de un punto que señale el lugar de comienzo; 4) trazado de la letra sin ayuda.
Para las letras altas como la l, t, b, se preparan paralelas con 3 líneas y 2 espacios, pueden ser de 7 y 5 mm.
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El espacio de arriba será más ancho que el de abajo. La línea superior puede hacerse más gruesa o de color diferente a las otras. El objetivo de esa línea es ayudar al niño para la ejecución de un trazo más largo hacia arriba, que debe tocar la línea, sin sobrepasarla antes de seguir hacia abajo. Si la letra es la l, es muy fácil que el giro lo haga antes de tiempo, sin trazar lo suficiente hacia arriba, por lo que la letra no se hace alta y parece una e, Algo semejante, pero que se muestra con mayor evidencia, sucede con las letras g, j. También para ellas se ponen 3 líneas paralelas, dejando 2 espacios. El espacio inferior tiene que ser más ancho. La línea de abajo es la que debe destacar más por su grosor o color.
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El objetivo es que sirva de ayuda para que el niño continúe el trazo vertical hasta tocarla, antes de hacer el giro. Este giro suelen hacerlo con tanta rapidez que queda la letra corta. Es curioso que incluso puede verse esta particularidad al analizar la caligrafía de las personas mayores con síndrome de Down que escriben con soltura.
Para la letra f, se ponen cuatro líneas paralelas, con tres espacios. El superior e inferior deben ser iguales de anchos, y el de en medio más estrecho.
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A pesar de esta ayuda gráfica es frecuente observar que el trazo alto llega hasta la línea superior, pero que les resulta más difícil que el trazo bajo llegue hasta la línea de abajo. Cuando se prescinde de las paralelas, se ve generalmente que ambos rasgos los trazan con diferente longitud.
Algunos niños con síndrome de Down pueden aprender mejor a trazar las letras y a escribir con papel cuadriculado. Los cuadritos, si se ven bien y son de un tamaño adecuado, (5 ó 6 mm. de lado al principio y nunca menores de 4 mm.), pueden ser una buena referencia para el tamaño y anchura de cada letra y para la separación entre unas y otras. La cuadrícula es una gran ayuda para tener mejor letra. Sin embargo hay niños que tienen dificultades con ella por los problemas perceptivos de figura-fondo. Otros niños tienen dificultades porque el esfuerzo de coordinación visomotora y de control para ajustarse a los cuadritos, está por encima de sus capacidades. Conviene hacer pruebas con cada alumno antes de adoptar o rechazar el papel cuadriculado como modo de trabajar la caligrafía.
Algo parecido sucede con la anchura que deben tener las paralelas que se preparan para cada alumno. Siempre se adaptarán al momento evolutivo y a la capacidad del alumno, facilitándole la escritura y no complicándosela con mayor o menor anchura de la que es buena para él.
Para practicar el trazado de letras, cuando el niño ha interiorizado forma y dirección, es recomendable que el mínimo de anchura de las paralelas sea de 7 mm. Poco a poco pueden disminuirse hasta llegar a los 3 ó 4 mm. para los alumnos que escriben con soltura.
Los modelos de letra que ofrecemos en esta obra son muy adecuados y están ampliamente experimentados. Pueden elaborarse otros con ayuda de internet o de cuadernos impresos de escritura. Una vez más, cada profesor elegirá lo mejor para su alumno en función de sus características propias.
ENLACE DE LAS LETRAS. LAS SÍLABAS
No es preciso esperar a que el niño haya aprendido a trazar todas las letras del alfabeto para enseñarle cómo se hacen los enlaces y cómo se forman las primeras sílabas. De hecho, en cuanto traza la m que es una de las primeras consonantes que aprende a escribir, se le puede enseñar a unirla con las 5 vocales.
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Este aprendizaje lleva bastante tiempo en sus comienzos. A la dificultad de recordar y hacer cada grafía, se añade la de la de tenerlas que unir con una línea que es un poco diferente en función de la vocal que va detrás. El movimiento general debe hacerse todo seguido, sin levantar el lápiz del papel.
Las mejores estrategias que facilitan la tarea del alumno son la preparación de sílabas grandes para repasar y llevarle la mano en los primeros ejercicios. De este modo siente los movimientos semirrotatorios que tiene que hacer sin levantar el lápiz. Después el niño hará las grafías sólo con las ayudas verbales como: «siiigue... siiigue..., más, más... hasta la raya roja... vuelve... baja... haz el rabito» o cualquier otra indicación verbal que le ayude a seguir los movimientos adecuados.
El trabajo de enlace con las primeras letras puede hacerse pesado hasta que el niño adquiere soltura suficiente, porque requiere bastante tiempo. Sin embargo, luego se recupera porque aprende rápidamente a enlazar el resto de las letras formando las sílabas.
Consideramos fundamental que el niño interiorice y trace las sílabas de forma casi automática porque es lo que más va a ayudarle para escribir después con facilidad. Cuando oye una palabra, percibe los sonidos de las sílabas y no los de las letras aisladas. Al mismo tiempo que la oye, asocia esa palabra con la imagen visual de la misma que ha aprendido a reconocer con el método de lectura. Por este motivo insistimos en la conveniencia de que el niño se ejercite mucho enlazando letras para formar sílabas, aunque haya que dedicarle bastante tiempo a esta tarea. Con suficiente práctica, el niño evocará con rapidez las formas gráficas que corresponden a los sonidos y adquirirá la habilidad manual suficiente para trazarlas con soltura.
PRIMERAS PALABRAS
Las primeras palabras que el niño puede repasar y copiar son aquellas cuya sílaba se repite, como sucede con papá y mamá. También puede hacerlo con palabras fáciles, de tres letras, como pie y pan. Estas palabras serán las que comience a escribir al dictado y de un modo espontáneo, sin modelo, porque puede aprenderlas con rapidez.
Conforme aprenda el trazado de más consonantes, practicará su enlace con vocales formando sílabas y aprendiéndolas de memoria. Esto le servirá para repasar y copiar mayor número de palabras.
Durante el proceso de aprendizaje lector, el niño ha trabajado mucho con las sílabas, completando y formando palabras. Se ha acostumbrado a nombrar las sílabas, a veces jugando a lotos y otras veces a memorys. Esa interiorización silábica debe practicarla cuando escribe uniendo las letras, porque le sirve de gran ayuda para saber cómo tiene que formar las palabras escritas.
Es muy útil que realice ejercicios completando palabras con las sílabas que faltan. Se prepara una lámina con varios dibujos, cuyos nombres contengan una sílaba igual. Los primeros ejercicios tendrán esa sílaba en la posición final de cada palabra. Se trata de facilitar al niño la evocación de la sílaba a escribir porque al mirar el dibujo y decir la palabra correspondiente, el último sonido es el de la sílaba que tiene que poner. El niño puede recordarla con más facilidad e ir diciéndola por dentro o en voz alta mientras la escribe. Por ejemplo, si se trata de la sílaba to, puede completar pa..to, mo...to y ga...to. Después no importará el lugar que ocupe la sílaba a escribir. Paulatinamente se trabajará con otras sílabas de uso frecuente en el vocabulario del alumno. Para hacerle más fácil la tarea, pueden ponerse sílabas modelo en la hoja de trabajo para que las copie y después vuelva a escribirlas completando las palabras.
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Después se dejará que el niño forme palabras de dos sílabas. Para ello se prepara una hoja con las sílabas que va a necesitar para que las trace debajo. Además se ponen los dibujos para que escriba sus nombres correspondientes utilizando las sílabas que acaba de copiar.
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A continuación hará un trabajo semejante pero, en este caso, sin trazar previamente las sílabas, aunque puede tenerlas como modelo para poder copiarlas.
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Finalmente se quitarán los modelos de las sílabas y el niño completará las palabras evocando mentalmente las sílabas que necesita y trazándolas a continuación.
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CALIGRAFÍA

Conforme el niño tiene más soltura y habilidad manual, es preciso que se le recuerde y ayude a trazar bien las letras. Por ello, además de los ejercicios que le hacen pensar, tiene que realizar prácticas con el objetivo claro de lograr una buena letra. Se seguirán las indicaciones señaladas anteriormente sobre la conveniencia de usar paralelas o papel cuadriculado. Se elegirá el lápiz que ayude al niño a controlar mejor el trazo y a comprobar con facilidad la perfección de sus grafías.
Las láminas de caligrafía se prepararán de una en una, adaptándose a las necesidades que en ese momento tenga el alumno. Conviene poner modelos con sílabas y con palabras de dos sílabas directas. Debajo de cada modelo el alumno hará una fila, copiándolo. Desaconsejamos vivamente que haga varias filas si no tiene justo en la inmediata de arriba un modelo hecho por el profesor. Los niños tienden a mirar la fila anterior. Si ésta la han hecho ellos y, por tanto, no está muy bien, copian algo defectuoso y aún les sale peor.
También desaconsejamos que escriban mucho rato seguido, porque el cansancio puede provocar lo contrario de lo que se pretende. El consejo es que la caligrafía se practique a diario, en varios momentos en los que el niño escriba sólo dos o tres líneas en cada uno de ellos. Aunque es un ejercicio mecánico, conviene tener la habilidad de poner palabras que lee con soltura, porque aprenderá fácilmente su trazado y se facilita así su escritura al dictado y espontánea.
DICTADO. La escritura atenta e inteligente de palabras.
El objetivo de los dictados que se hacen en la etapa inicial es ayudar al niño a transformar el código fonético en código gráfico. Es preciso evocar y transformar los fonemas en grafemas y realizar la compleja acción motora para trazarlos.
Es una actividad bastante difícil para un niño con síndrome de Down, a pesar de que el aprendizaje lector, por reconocimiento global de las palabras, le es ahora de gran ayuda. Al oír las palabras que se le dictan, las evoca mentalmente con facilidad. El trabajo realizado con las sílabas escritas en cartulinas le sirve como recuerdo fonético y visual. Se le dictarán las palabras que lee y conoce muy bien para facilitar su escritura correcta.
Cuando se le dictan las primeras palabras, puede ocurrir que escriba sólo algunas letras, por ejemplo papá queda reducido a aá, paá, apá. Poco a poco va dándose cuenta y hace una escritura más correcta y completa. Por lo comentado anteriormente, él mismo es capaz de desarrollar estrategias que le ayudan a recordar las sílabas que forman parte de las palabras que tiene que escribir. Así, por ejemplo, el niño recuerda durante cierto tiempo que pa es la de papá, y to es la de tomate, y por tanto le sirve para saber cómo debe escribir pato. Después, ni tan siquiera lo piensa porque logra hacerlo de modo automático.
Para facilitarle la tarea, pueden escribirse en la hoja de trabajo, todas las sílabas que va a necesitar. Conviene que estén colocadas en diferente orden al que tiene que usarlas. Cuando el niño sepa qué sílaba necesita e incluso la nombra, puede buscarla y limitarse a copiarla. Poco a poco se deja de poner las sílabas que sabe trazar de memoria y se escriben sólo aquellas que no recuerda bien cómo son y cómo se trazan.
Otra de las actividades propias de esta etapa es la de escribir el nombre de los dibujos que se le presentan en una hoja de papel. A veces se ponen dibujos aislados, de uno en uno, y debajo se preparan las líneas paralelas para que el niño escriba el nombre de cada uno.

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Otras veces se puede pegar o dibujar una escena para que el alumno escriba el mayor número posible de nombres de objetos o de acciones que se ven en la escena.
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Después el niño escribirá listas de palabras que empiecen por las letras y sílabas que se le indiquen. En el momento en el que el niño muestra estas destrezas incipientes para la escritura, es cuando pueden hacerse algunos ejercicios en los que se combinen las capacidades de leer y de escribir. El objetivo es que el alumno haga uso de sus capacidades de reflexión, de pensamiento y de comprensión lectora junto con su habilidad para escribir.
EJERCICIO 1
Los primeros ejercicios pueden ser los de completar frases escritas en un folio, a las que les falta una palabra que el niño debe pensar y escribir después de leer la frase. Si es preciso se escriben las palabras que faltan para que elija y copie. Pueden ponerse más palabras que las necesarias.
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Después no se escriben las palabras-modelo, aunque pueden ponerse dibujos que ayuden al niño a pensar en palabras.
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Finalmente no se ponen esas ayudas gráficas para que el niño piense. Se empieza con frases a las que les falta el complemento, después a las que les falta el sujeto y por último frases en las que no se ha escrito el verbo. Se sigue así una secuencia según el grado de dificultad, de un modo semejante al que se hacia con la lectura.
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EJERCICIO 2
Se prepara una hoja de trabajo en cuya parte superior se escriben varias palabras. Debajo se ponen 3 columnas con una palabra modelo en cada una de ellas. La palabra realzada pertenece al mismo grupo que algunas de las palabras de la parte superior. El niño tiene que leer todo y copiar las palabras de arriba que correspondan en cada uno de los grupos.
Ficha 250
EJERCICIO 3
Se prepara una hoja de trabajo en la que se ponen 3 nombres genéricos para que el alumno escriba debajo de cada uno palabras que designan cosas que pueden pertenecer a ese grupo.
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EJERCICIO 4
Otro de los ejercicios apropiado para esta etapa es el de escribir definiciones sencillas o descripciones para que el niño, después de leerlas atentamente y de pensar, sea capaz de escribir el nombre que corresponde a la definición o a la descripción. Evidentemente el profesor pensará previamente qué palabras son las que el niño puede escribir sin dificultad.
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EJERCICIO 5
Del mismo modo, se pueden preparar preguntas por escrito, a las que el alumno debe responder escribiendo una palabra. Pueden aprovecharse los textos de lectura para hacer preguntas que muestren el grado de atención, comprensión y memoria que tiene el niño.
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También pueden prepararse preguntas-control sobre los temas de las áreas de sociales y naturales que el alumno trabaja en su colegio. Es una actividad que recomendamos para que el alumno puede participar en los controles escritos que se hacen en el aula común, al igual que sus compañeros. Sólo será preciso que el tutor conozca el nivel lector y el de escritura del alumno, para adaptar el contenido del control a las posibilidades reales de recogida de información.
EJERCICIO 6
Por último, el niño debe empezar a rellenar algunos cuestionarios sencillos, con sus propios datos personales y familiares.
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Los datos debe aprenderlos de memoria para usarlos en cualquier circunstancia que sea preciso.
Como puede deducirse, aunque en estos momentos el niño tenga pocas habilidades para escribir, se intenta reforzar la lectura y otros conocimientos con la escritura. Así, el niño comprueba personalmente la utilidad de su esfuerzo para escribir bien.
Manteniendo los ejercicios caligráficos, se empieza a trabajar cada vez con más atención los aspectos lingüísticos de la comunicación escrita. Significante y significado estarán presentes en todas las actividades.
ESCRITURA DE FRASES
Para los niños con discapacidad intelectual en general, y para los niños con síndrome de Down en particular, es una tarea difícil la escritura de frases pensadas por ellos mismos. La elaboración de ideas y pensamientos que deben transmitir por escrito de un modo legible (aspecto gráfico) y de un modo inteligible (aspecto lingüístico) es una tarea muy compleja, en la que intervienen funciones mentales que son, precisamente, en las que tienen dificultad.
Para que los niños vayan aprendiendo a hacerlo cada vez mejor, necesitarán ayudas diversas a lo largo del proceso.
En las fases iniciales se puede preguntar al alumno sobre sus experiencias vividas por él recientemente para ayudarle en la creación, pensamiento e ideación de qué puede escribir. Por ejemplo el alumno puede contar qué ha hecho ese día o qué ha comido. Se le ayuda a estructurar una frase sencilla en la que se recoja una idea fundamental. Después se le invita a escribirla.
Otro modo de ayudarle es el de poner dibujos en la hoja de papel. Estas ayudas pueden ser la foto de un objeto o de una escena para que el niño piense una frase que tenga relación con lo que ve. Después el alumno la expresará oralmente. Es posible que la estructura gramatical no sea correcta o incluso que la idea esté un poco confusa y expresada de un modo desordenado. El profesor intervendrá para ayudarle a mejorarla, respetando la idea y contenido de lo que el alumno ha pensado. A continuación, el alumno la escribirá.
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Con suficiente práctica el alumno será capaz de escribir frases relacionadas temporalmente por el orden de sucesión de los hechos. Se preparan láminas que representen acciones para que el alumno explique qué sucede. Después escribirá tres frases cortitas.
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Conviene trabajar mucho este tipo de actividad porque los alumnos con síndrome de Down tienen dificultades específicas para organizar la explicación de los acontecimientos que se suceden en el tiempo.
Es muy frecuente que frases que se dicen con una longitud de 4 o 5 palabras, queden reducidas a 2 o 3 cuando se escriben. Esto puede deberse tanto a los problemas de memoria secuencial que tienen las personas con síndrome de Down, como a sus dificultades motrices que, de algún modo, inhiben, frenan y reducen su capacidad expresiva cuando tiene que manifestarse por escrito, empujándoles a terminar cuanto antes. Una frase que oralmente «es el niño come la pera», puede quedar escrita «niño pera» o «come pera». Una de las estrategias de intervención preventiva es que la frase pensada y bien elaborada, aunque sea con la ayuda del profesor, la repita dos o tres veces verbalmente. Esto ayuda al niño a retener mayor número de palabras y escribirla sin omitir elementos.
Desde el principio de esta tarea, al igual que se hacía en el aprendizaje de la lectura con la composición de frases, se enseña al alumno a construir frases de 2 o 3 palabras con una estructura correcta por ejemplo: «bebo agua», «veo la tele», «papá lee». Poco a poco escribirá frases más largas y más creativas. Se le ayudará a superar la etapa en la que con un solo verbo comodín construye todas las frases prácticamente iguales. Otras veces puede suceder que emplee siempre el mismo sujeto. La estrategia inicial para evitarlo es ofrecerle, varios verbos, sujetos y complementos escritos en una hoja. El niño debe elegir la combinación que quiera para construir frases distintas, no utilizando más que una vez cada una de las palabras. Este entrenamiento le servirá para escribir frases pensadas por él, sin ayuda, en las que siga la norma de no usar 2 veces el mismo verbo, complemento, o sujeto.
En todas estas actividades se intenta que el alumno piense y elabore lo que va a escribir, por lo que la actitud del profesor ante el resultado caligráfico será tolerante. Como siempre, aconsejamos que se ayude al alumno a avanzar. En el lenguaje escrito es muy probable que siempre se encuentren fallos: en caligrafía, en ortografía, en gramática, etc. Si siempre se le corrige, se le hace repetir, se señalan los fallos, etc., el alumno optará por no seguir. Por tanto, es preciso no agobiarle con correcciones constantes en varios frentes a la vez. Es mejor trabajar en un solo objetivo, para no exigirle demasiado. De este modo hará un progreso específico, que es lo que se valorará en ese momento.
En la etapa del progreso de la escritura veremos cómo intervenciones concretas en cada uno de los aspectos del lenguaje escrito, al final sirven para que se note un gran progreso en todo el conjunto de la comunicación escrita.

COPIAS

Desaconsejamos el ejercicio de copia de frases y textos largos. Es una tarea mecánica de las que llamamos sin sentido. ¿Cuáles son sus inconvenientes?... No es preciso pensar, ni se necesita ejercitar la memoria. Muchos niños copian letra a letra, como dibujando ¡ni tan siquiera retienen una palabra! A nivel de caligrafía puede suceder que el alumno intente escribir el mismo tipo de letra del libro del que copian, que no tiene nada que ver con su propia letra habitual, por lo que tampoco les sirve para mejorarla. Además, si las copias son largas, la letra va siendo cada vez peor.
La única copia que aconsejamos es la de los modelos preparados expresamente para mejorar la letra.
Si al niño le gusta la tarea de escribir, como sucede con frecuencia cuando han adquirido soltura, se le animará a crear, narrar experiencias, escribir un relato que conoce, una carta a un familiar o a un amigo etc. Se le felicitará con entusiasmo cada intento de escribir una frase para decir lo que desea, lo que piensa, lo que sabe.

USO FUNCIONAL DE LA ESCRITURA

La educación de las personas con discapacidad intelectual exige que se emplee mucho tiempo, buenas técnicas educativas, excelentes profesionales y ... ¡mucho sentido común! El alumno, al que se debe ayudar a ser protagonista activo de su propio aprendizaje y de su vida, tiene que comprobar día a día la utilidad de sus esfuerzos. Es preciso que se sienta valorado y estimado, que los demás cuenten con él, que compruebe que progresa, que cuanto aprende y hace le produce bienestar, independencia, autonomía, ese valerse por sí mismo. Todo esto es aplicable a todas las áreas formativas, incluyendo la de la escritura.
En cuanto el niño haya alcanzado los objetivos de esta segunda etapa, se contará con él y sus habilidades para escribir en el hogar y en la escuela. Por ejemplo, puede ser el encargado de anotar la lista de la compra o de los materiales que deben reponerse en la clase, o el encargado de escribir la fecha en la pizarra o el de felicitar a familiares y amigos en cumpleaños y Navidad.
Con todos los problemas de lenguaje que tiene un niño con síndrome de Down, es realmente emocionante el día en que de un modo secuencial y completo: 1) contesta al teléfono; 2) recibe un mensaje que es para otra persona; 3) lo entiende; 4) lo retiene, y 5) lo pone por escrito de forma que lo comprenda el destinatario.
Este ejercicio práctico y funcional y otros parecidos que son de auténtica normalización e integración familiar y social, pueden hacerse desde que el niño es capaz de escribir frases sencillas (¡aunque omita algunos elementos!). No hay duda de que las intervenciones educativas adecuadas son capaces de hacer milagros (Lambert y Rondal, 1982).




















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OBJETIVOS
El objetivo general es que el alumno con síndrome de Down habitualmente utilice la escritura manuscrita para las actividades de la vida diaria, para resolver situaciones que requieren escribir y para comunicarse con otros.
Los objetivos específicos se enumeran, a efectos didácticos, cada uno bajo el epígrafe del aspecto concreto al que se refieren.
Caligrafía. Los objetivos son que el alumno:
  1. Aprenda a trazar las mayúsculas de todas las letras del alfabeto.
  2. Escriba con su letra personal, proporcionada y legible, palabras y frases.
Ortografía. Los objetivos son que el alumno:
  1. Utilice las mayúsculas siempre que correspondan.
  2. Utilice adecuadamente el punto, la coma y otros signos de puntuación.
  3. Utilice los signos de interrogación y exclamación, cuando sea preciso.
  4. El alumno utilice b o v, g o j, c o z, etc., según las reglas gramaticales.
Vocabulario. Los objetivos son que el alumno:
  1. Escriba listas de nombres pertenecientes a una categoría determinada.
  2. Escriba palabras familiares, y derivadas de otras.
  3. Escriba diminutivos, aumentativos, sinónimos y antónimos.
  4. Escriba palabras que comiencen con cada una de las letras del alfabeto.
Morfosintaxis. Los objetivos son que el alumno:
  1. Escriba frases de 4 a 5 palabras con concordancia correcta de género y número.
  2. Escriba frases empleando de un modo adecuado los tiempos de los verbos presente, pasado y futuro de los verbos.
  3. Escriba con estructura correcta frases enunciativas de más de 5 palabras.
  4. Escriba un texto descriptivo o narrativo de 2 o más frases relacionadas entre sí.
  5. Utilice habitualmente la escritura en situaciones de la vida doméstica, escolar, laboral y social, para hacer listados, cumplimentar formularios impresos y controles escolares, escribir mensajes y cartas, copiar recetas o instrucciones, etc.
  6. Escriba pequeños relatos en los que narre con coherencia el comienzo, el nudo o trama y el desenlace.
  7. Escriba redacciones o pequeños ensayos sobre temas como la amistad, el dolor, el trabajo, la felicidad, la vida, la naturaleza, etc.
  8. Escriba sus propias creaciones: diario, poesías, etc.
La mayoría de los alumnos con síndrome de Down que han llegado a esta etapa de la escritura, tienen ya un buen nivel lector. Es muy probable que lean historietas y cuentos de un modo habitual. También es probable que sean capaces de leer con soltura cualquier tipo de letra y no sólo la cursiva-manuscrita. Por este motivo, los modelos de ejercicios que sugerimos en este capítulo se presentan con letra de imprenta, aunque el alumno realizará los ejercicios con su letra manuscrita. Cada uno de los profesores preparará las hojas de trabajo para su alumno, con el tipo y tamaño de letra que éste necesite. El mismo criterio sirve para prepararlo o no en papel pautado de cuadrícula o de paralelas.

CALIGRAFÍA

La caligrafía es el arte de escribir con letra bonita. En las escuelas españolas tradicionales se exigía a los niños una letra impecable. Para conseguirlo los niños debían realizar cientos de planas de escritura con los modelos caligráficos que ponían los profesores o rellenando los cuadernos impresos preparados por diversas editoriales. Estos cuadernos variaban en su presentación formal porque unos tenían paralelas, otros cuadrícula, otros letras y palabras con puntitos para repasar. Cada editorial había preparado varios, escalonados por el grado de dificultad. Los niños debían hacer todos e incluso repetir la ejecución de algunos. De este modo se conseguía que la letra de los niños fuera clara, proporcionada e incluso que todos los alumnos de un mismo centro tuvieran una letra muy parecida. De hecho, hasta hace unos años se podía decir a qué colegio había asistido una persona, simplemente observando su tipo de letra.
En la actualidad no hay una exigencia tan grande en relación con la caligrafía y se dedica más atención a los aspectos lingüísticos.
Sin embargo, nos parece importante que en la etapa de formación en la escuela, se intente que los alumnos adquieran una buena caligrafía, porque pasada la adolescencia, si tienen que tomar apuntes o escribir mucho, no podrán hacerlo con suficiente claridad y su letra se leerá peor cada día.
En el caso particular de los alumnos con síndrome de Down, es necesario combinar la necesidad de que logren una letra lo más clara posible, con las particulares dificultades que tienen para ello. Podría agobiarles un exceso de exigencia. En esta etapa de progreso en la escritura, en la que el alumno es un adolescente que ya escribe, es probable que lo haga con una letra desigual, mal alineada y difícil de leer. Algunos rasgos de las letras que deberían ser largos, los hace cortos o con formas redondeadas en exceso. Conforme adquiere más destreza y soltura, porque ha mejorado la coordinación de los movimientos y la interiorización del trazado, es muy probable que produzca un resultado gráfico de peor calidad y legibilidad. Sucede algo muy parecido a lo observado en el lenguaje oral. Cuando los chicos adquieren la madurez fonoarticulatoria que les permite hablar más deprisa, empeora la inteligibilidad del habla. Su pensamiento y elaboración mental del lenguaje van más deprisa que su capacidad física para articular y emitir bien cada uno de los sonidos.
El alumno debe comprender la necesidad de que su letra sea legible y de que tiene que mejorar sus presentaciones escritas, controlando él mismo la calidad de su escritura. Como ya ha interiorizado las grafías y coordina los movimientos, ahora puede darse cuenta de que su mente es la que tiene que dominar y dirigir a la mano, para que ésta realice un movimiento más lento y controlado.
Para facilitarle la tarea se le prepararán las hojas de caligrafía que mejor se adapten a sus necesidades. Para unos alumnos puede ser papel cuadriculado y para otros con paralelas. Se elegirá o se trazará el ancho que corresponda al tamaño de letra que habitualmente hace el alumno, salvo si su letra fuese demasiado pequeña y conviniera que la hiciera más grande o que su letra fuera tan grande que pareciera la letra de un principiante y debiera reducirse. Si es preciso, se le pondrá un modelo caligráfico realzado por el color y grosor del trazo, ya que en estas circunstancias hay más probabilidades de que la copia que haga el alumno le salga mejor. El alumno debe utilizar un buen instrumento, que marque lo suficiente en el papel y que no se deslice demasiado deprisa.
Será necesario ofrecer ayudas verbales que indiquen al alumno que haga un trazo más largo, que las letras no estén amontonadas, que cuide cómo hace los enlaces, que deje espacio suficiente entre las palabras, etc.
El alumno debe practicar ejercicios de escritura con rotuladores de punta fina y con bolígrafos. Es probable que con ellos la calidad de la grafía empeore, pero debe habituarse para que la presentación de sus escritos se asemeje a la de su ambiente escolar y social. No es correcto escribir con lápiz una carta o rellenar un impreso.
Deberá practicar la escritura en papeles en blanco, sin pautas, aprendiendo a mantener una alineación adecuada, una separación uniforme entre los renglones, un espacio suficiente para ambos márgenes laterales. Algunos alumnos con síndrome de Down tienen dificultades muy notables para organizarse y administrar bien el espacio de que disponen para un escrito. Un modo de ayudarles para que su presentación sea correcta, es utilizar plantillas con líneas bien marcadas que deben colocarse debajo de la hoja en blanco. Deben transparentarse las líneas lo suficiente para que el alumno pueda escribir sobre ellas. Si es preciso se sujetan las hojas con un clip para evitar que se muevan. Esta solución nos parece más apropiada para escribir una carta que la de utilizar un papel rayado infantil.
ORTOGRAFÍA
El mejor modo de que un alumno tenga una buena ortografía es que sea un buen lector. Los niños con síndrome de Down tienen una especial habilidad para retener imágenes visuales. El método de lectura que hemos explicado se apoya en esta habilidad. Así es como aprenden qué letras se emplean en las palabras. Habitualmente recomendamos que no se enseñen las reglas ortográficas a los alumnos con discapacidad intelectual. Es mucho más efectivo que las aprendan por el uso.
Para facilitar su aprendizaje, el profesor diseñará ejercicios concretos en los que se trabaje un objetivo: el uso de mayúsculas, el uso de la m antes de p o b, el uso de g o j, etc. Dedicará varias sesiones a trabajar cada una de esas reglas de modo que el alumno pueda comprender y aplicar, de un modo automático, la norma que subyace. No se pretende que recuerde una regla teórica que no se le ha enseñado ni ha aprendido, sino que escriba bien una palabra que ha visto escrita y que él mismo ha utilizado varias veces.
Los ejercicios escritos que pueden realizarse después de que el profesor haya explicado el uso de las mayúsculas y él mismo haya escrito varios ejemplos, pueden ser:
  1. Escribir listas con nombres de personas, de ciudades, de pueblos y de países.
  2. Escribir dictados cortitos, con 2 o 3 frases de 4 palabras con algún nombre propio, para que el alumno ponga el punto y las mayúsculas al inicio de las frases y en los nombres propios.
Para el aprendizaje del uso correcto de b y v, g y j, c y z, etc. conviene evitar, siempre que sea posible, que el alumno vea y lea palabras con faltas de ortografía. Por ello no hará dictados, ni escribirá las palabras hasta después de realizar un trabajo con el profesor durante el cual tenga la oportunidad de ver varias veces esas palabras bien escritas. Si se pretende que él las escriba sin esa preparación previa, es probable que cometa errores que al verlos aún queden más fijos en su memoria visual, favoreciendo la repetición del error.
Pueden realizarse algunos ejercicios de clasificación y copia de palabras escritas previamente por el profesor o entresacadas de un texto. Después el alumno puede escribir frases con algunas de las palabras que contienen las letras a estudiar.
Los ejercicios de dictado sólo se harán después de que el alumno haya visto con frecuencia esas palabras, de modo que se sabe casi con seguridad que las escribirá bien. Si duda, es mejor avisarle a tiempo indicándole qué letra tiene que escribir, antes de que lo haga y lo vea mal escrito.
Evidentemente, a pesar de estas estrategias es imposible evitar muchos errores, pero lo que apuntamos es que no se incrementan por culpa de una dispedagogía.
Las dificultades de percepción auditiva y articulatorias, propias de las personas con síndrome de Down, les predisponen a muchos fallos ortográficos porque escriben lo que oyen y lo que dicen. Es preciso que el profesor comprenda su propia lógica que puede inducirles a equivocaciones. Por ejemplo escriben «plota», en lugar de «pelota» porque la pe (sílaba) ya está, porque la p (letra) se pronuncia pe. Lo mismo sucede con la b. Por este y otros motivos, recomendamos que el niño de habla hispana aprenda muy bien a reconocer visualmente y de un vistazo las sílabas. Algo parecido sucede con la escritura. El deletreo se hará más tarde reservándose para aquellas palabras complejas con grupos consonánticos como trans y para las palabras poco usuales en el vocabulario del alumno. Con el resto de las palabras es más fácil y eficaz que el alumno evoque las sílabas que ha aprendido a discriminar auditivamente, que las dice al mirarlas y que las maneja con soltura en los ejercicios de composición de palabras que hace con etiquetas autoadhesivas o con maderitas y cartulinas. Todo esto, que forma parte de la lectura, se integra con la escritura en el momento en el que el niño empieza la unión de las letras durante la segunda etapa de la escritura. Ahora en esta tercera etapa, habrá logrado un automatismo de captación auditiva que le hace evocar visualmente la sílaba que necesita y que ha aprendido a trazar casi de modo automático de modo que no es preciso que piense en cada una de las letras. Hay más coherencia entre lo que oye, lo que recuerda visualmente y escribe, evocando las sílabas, que si tuviera que pensar en las letras aisladas.
Los ejercicios de escritura para el uso correcto de los puntos, las comas, los signos de interrogación y de exclamación se realizan al mismo tiempo que los de elaboración y escritura de frases largas, de contestación a preguntas, de preguntas a respuestas dadas, de narración de hechos vividos y de redacción de relatos inventados.
EL VOCABULARIO
El incremento del vocabulario, con un conocimiento cada vez más exacto del significado de las palabras, es un factor imprescindible para mejorar la comunicación oral y escrita. Los mensajes que se reciben se entenderán mejor. Cuando se transmiten se hace con más precisión y son más comprensibles, especialmente si se usan bien las normas gramaticales.
Como hemos comentado ya antes, es evidente que los niños con síndrome de Down que están inmersos en un ambiente comunicativo rico y estimulante aprenden mucho vocabulario, mejoran notablemente su comprensión lingüística y hacen grandes progresos en sus expresiones verbales. Sin embargo, es relativamente frecuente que no capten con suficiente precisión el significado de algunas palabras y, como consecuencia, pueden no entender bien una frase. También sucede que a veces no se expresan bien porque utilizan inadecuadamente alguna de esas palabras.
Con esto apuntamos la necesidad de realizar un trabajo estructurado y sistemático para la ampliación y el uso correcto del vocabulario. No es suficiente con lo que el niño capta y aprende del ambiente natural que le rodea, aunque sea precisamente en las situaciones ordinarias en donde puede aprender muchos términos nuevos. Es conveniente aprovechar cualquier experiencia, actividad o un nuevo tema de estudio, para que el niño se familiarice con nuevas palabras. Pero será en los tiempos dedicados al lenguaje, a la lectura y a la escritura, cuando se realice un trabajo más sistemático y ordenado. El objetivo es que el alumno use bien las normas básicas de la lengua.
Los primeros ejercicios escritos se realizarán utilizando las palabras que el alumno conoce, porque, al principio, es suficiente con el esfuerzo mental y el físico que tiene que hacer para escribir.
EJERCICIO 1
Se prepara una hoja de trabajo para que el alumno escriba un determinado número de palabras pertenecientes a un grupo o categoría. En la hoja el profesor indicará con una frase lo que el alumno debe realizar.
Por ejemplo:
  • Escribe el nombre de cinco animales
  • Escribe el nombre de cinco prendas de vestir
  • Escribe el nombre de cinco alimentos
  • Escribe el nombre de cinco muebles
EJERCICIO 2
En una hoja de trabajo, el profesor escribe varios nombres, todos ellos pertenecientes a un grupo. El alumno tiene que escribir el nombre de la categoría a que pertenecen.
Por ejemplo: «Completa las frases»:
  • La cuchara, el tenedor, el cuchillo son
  • La cama, la mesa, la silla son
  • La vaca, la paloma, el pollo son
  • El violín, el piano, la flauta son
EJERCICIO 3
Otro ejercicio para pensar, que no requiere mucha escritura, es que el alumno escriba los nombres de varios objetos o herramientas que se necesitan en determinadas tareas o profesiones.
Por ejemplo:
  • Escribe el nombre de cinco objetos que se usan en clase
  • Escribe el nombre de cinco herramientas de un carpintero
  • Escribe el nombre de cinco objetos que se ponen en la mesa para comer
  • Escribe el nombre de cinco objetos que se usan en el cuarto de baño
EJERCICIO 4
Con el objeto de ayudar al niño a concentrarse y a evocar cada vez un mayor número de palabras, irán variándose las consignas. Se le pedirá tareas más largas cada vez.
Por ejemplo:
  • Escribe el nombre de todas las cosas que sepas que pueden ser de madera
  • Escribe el nombre de varias cosas que son duras
  • Escribe el nombre de diez cosas que se ven en la calle
  • Escribe el nombre de objetos que sirven para cortar
EJERCICIO 5
El trabajo para aprender y usar los adjetivos correctamente puede hacerse por escrito, después de una conversación en la que se le explique al alumno que el adjetivo nos dice cómo es algo o alguien. Después de hacerlo oralmente, con varias frases, se prepara una hoja de trabajo en la que se escriben otras para que el alumno ponga el adjetivo correspondiente.
Por ejemplo: «Completa las frases, poniendo una sola palabra»:
  • El niño que duerme mucho es
  • El bosque que tiene muchos árboles es
  • El joven que no quiere trabajar es
  • La niña que siempre ríe es
Después pueden hacerse ejercicios para que el alumno ponga adjetivos calificativos a sustantivos y para que añada los sustantivos a adjetivos dados.
Por ejemplo: «Escribe un adjetivo para los nombres y un nombre para los adjetivos»:
  • el perro ..............      ............. grande
  • la flor ...................      ............. rica
  • la montaña ........      ............. simpático
  • la comida ...........      ............. azul
EJERCICIO 6
El profesor escribe varias frases incompletas en la hoja de trabajo del alumno. A un lado se ponen varias palabras para que el alumno las lea, elija y escriba la que considere más adecuada para completar la frase. Inicialmente se pondrán palabras que no planteen dificultades para la elección. Poco a poco se pondrán trampas para que el alumno reflexione más.
Ejemplos: «Elige una palabra y escríbela para completar las frases»:
  • El niño cogió el .................. para escribir...
    • lápiz
    • libro
    • jabón
  • Mi madre lavó la ropa con......................
    • agua
    • esponja
    • grifo
  • Para dormir me pongo ..........................
    • cama
    • zapatillas
    • pijama
    • bata
EJERCICIO 7
En la hoja de trabajo se escriben varias frases a las que faltan 2 palabras en cada una. El alumno debe leerlas y escribir las palabras que él crea oportunas de modo que las frases tengan sentido:
Por ejemplo: «Completa las frases poniendo las palabras que faltan»:
  • Encima de la .......................... hay un ............................ de flores.
  • Esta tarta es para la ......................... de cumpleaños de .................
  • Mi madre metió la ................... dentro de un ..................................
  • Todos los días llevo mi .................................al...............................
EJERCICIO 8
El alumno con síndrome de Down necesita que se le ayude a prolongar la longitud de sus enunciados orales y escritos. Frente a las afirmaciones tradicionales que se han hecho sobre el lenguaje «telegráfico» de las personas con síndrome de Down, comprobamos cómo en la actualidad dan una información cada vez más larga, completa y exacta, porque son lectores y porque practican con ejercicios específicos .
Se prepara una hoja de trabajo en la que se escribe una frase corta. El alumno debe repetirla añadiendo una palabra más en cada línea. Pueden ponerse ayudas para que el alumno deduzca qué palabra puede añadir.
Por ejemplo: «Alarga las frases, añadiendo palabras»
  • 1)
    • Mi perro ............................... (¿qué hace?)
    • Mi perro.........................ladra. (¿cómo se llama?)
    • Mi perro Chulo ladra. .............(¿cómo ladra?)
    • Mi perro Chulo ladra mucho cuando está en la caseta.
  • 2)
    • Me gusta leer.
    • Me gusta ...(mucho)........leer.
    • Me gusta ....(mucho).......leer...(libros)............
    • Me gusta.....(mucho).......leer...(libros)....... de ...(aventuras)...... .
EJERCICIO 9
Los niños que durante el aprendizaje de la lectura han manejado sus abecedarios personales están familiarizados con el orden alfabético, aunque aún no lo dominan.
Es conveniente preparar ejercicios para que escriban el alfabeto en orden. Poco a poco tienen que aprenderlo de memoria para manejarse con soltura con los diccionarios.
Para conseguirlo, puede empezarse con ejercicios en los que tengan que escribir palabras que empiecen por cada una de las letras del alfabeto. También deben ordenar palabras escritas previamente, copiándolas por orden alfabético, en su propia hoja de trabajo. Para facilitarles la tarea pueden escribir todo el alfabeto ellos mismos antes de poner las palabras en orden. Deberán trabajar indistintamente con mayúsculas o con iniciales minúsculas.
EJERCICIO 10
Es preciso enseñar a los alumnos a comprender y escribir adecuadamente una serie de diminutivos y aumentativos. Se empezará con palabras conocidas que frecuentemente se usan con diminutivo o con aumentativo. Deben comprender que los diminutivos pueden tener distintas terminaciones como: ito, illo, ico, ino, ín, uco y que todas ellas sirven para designar algo pequeño. En las distintas regiones españolas se utiliza con más frecuencia uno u otro. Los aumentativos pueden terminar en: ón, azo, ote, arón. Antes de que el alumno en su hoja de trabajo escriba los diminutivos y los aumentativos de una lista de palabras que le dicta el profesor, conviene realizar varios ejercicios orales. Después escribirá algunas frases en las que utilice un diminutivo o un aumentativo y que hagan referencia clara a esa precisión del sustantivo.
Por ejemplo: «Escribe una frase sobre» ........
  • Un perro que sea muy grande.
  • Una taza muy pequeña.
  • Los gatos recién nacidos.
EJERCICIO 11
Continuando con el enriquecimiento del vocabulario y su mejor comprensión, se prepararán ejercicios para que el alumno se dé cuenta de que hay palabras derivadas o familiares de otras. Conocerlas y pensar sobre ello ayuda a expresarse mejor. En primer lugar se realizará un trabajo oral para que el alumno comprenda qué son palabras derivadas o familiares. Después realizará ejercicios escritos para que evoque y escriba todas las palabras que conoce en torno a una concreta. Si es preciso se le pondrán ayudas escritas hasta que adquiera soltura.
Ejemplos: «Escribe las palabras derivadas de flor»:
  • ¿Dónde se ponen las flores?...........................................................
  • ¿Cómo se llama la persona que vende flores?..................................
  • ¿Dónde se venden las flores?........................................................
«Escribe varias palabras familiares de cada una de las siguientes»:
  • Pescado.........................................................................................
  • Pan................................................................................................
  • Leche.............................................................................................
  • Viaje...............................................................................................
  • Barco..........................................................................................".
EJERCICIO 12
El conocimiento y uso de los sinónimos nos permite mejorar los escritos, haciendo más grata su lectura porque se evita la repetición de un mismo vocablo en frases seguidas.
Los alumnos con síndrome de Down deben aprender sinónimos de uso habitual para entender mejor lo que oyen y leen, así como para escribir y hablar con más soltura y riqueza.
La experiencia nos demuestra, una vez más, que los buenos lectores captan y aprenden con facilidad algunos sinónimos porque deducen el significado por el contexto de las frases. Pero, en todo caso, conviene realizar una enseñanza de los mismos. Esta es una de las muchas tareas en las que se ve claramente la ayuda y refuerzo mutuo que se establecen entre el lenguaje oral, la lectura y la escritura.
Inicialmente se le ayudará al alumno a aprender palabras sinónimas y a relacionarlas con las que ya conoce comprendiendo que tienen un significado igual o muy parecido. Después irá escribiéndolas al lado de las que se ponen como estímulo para que piense y escriba una o varias palabras que expresen la misma idea.
También debe aprender que determinadas frases pueden resumirse en una palabra que tiene el mismo significado.
Ejemplo: «Completa la frase con una palabra»:
  • Quitar el polvo del suelo con un cepillo o una escoba es..................(barrer).
  • Poner cada cosa en su sitio es.......................................................(ordenar).
  • Hacer la comida es........................................................................(cocinar).
Otros ejercicios pueden servir para que el alumno sea capaz de expresar la misma idea con frases diferentes.
Ejemplo: La frase: «Pablo tiene muchas ganas de comer» expresa lo mismo que; «Pablo tiene mucha hambre»
Escribe ahora frases que digan lo mismo de otra forma:
  • Adriana está muy sedienta. ....................................................................
  • Santiago hizo un dibujo en su cuaderno. ..................................................
  • Mi madre quitó la suciedad de la ropa. ...................................................
EJERCICIO 13
Los niños con síndrome de Down, desde las primeras etapas del método de lectura, empiezan a aprender y a relacionar palabras antónimas. Realizan tareas de asociación de palabras cuyo significado es opuesto, entendiéndolo muy bien. Así, han trazado líneas de unión entre gordo-delgado, alto-bajo, caliente-frío, bonito-feo, porque saben que en cada pareja una palabra significa lo contrario de la otra. Por este motivo no será muy difícil, para el alumno que ya escribe, completar parejas de palabras antónimas escribiendo los contrarios.
Sin embargo, cuando deben escribir pequeñas expresiones opuestas a los modelos dados, la tarea es más complicada porque les exige bastante esfuerzo mental.
Por ejemplo, generalmente es difícil escribir lo contrario de:
  • Mar tranquilo
  • Tiempo caluroso
  • Estoy alegre
  • Apaga la luz
  • Cierra la puerta
  • Pon la mesa
Si el alumno realiza previamente una serie de ejercicios orales, adquirirá soltura y después podrá pensar para escribir.
EJERCICIO 14
Otro modo de enriquecer el vocabulario del alumno y de facilitar su expresión oral y escrita, haciéndole pensar, es el trabajo con analogías. En este aspecto concreto los alumnos con síndrome de Down muestran grandes dificultades (del Barrio, 1991).
Se comenzará con frases muy sencillas para que el alumno comprenda qué debe pensar.
Por ejemplo: «Completa las frases»:
  • El pez nada. El pájaro.....................
  • Los alumnos aprenden. Los profesores.............................
  • La mesa es de madera. El vaso es de...............................".
Después pueden ponerse analogías un poco más complicadas.
Ejemplo: «Termina las frases siguientes»:
  • El pan es a la panadería como la carne es a ..........................................
  • La mano es al brazo como el pie es a.....................................................
  • La luna es a la noche como el sol al........................................................
  • Padre es a hijo como abuelo es a ...........................................................
  • El lunes es al martes como enero es a.....................................................
Muchos de estos ejercicios son semejantes a los que se proponen en el ciclo inicial de primaria para los alumnos de las clases comunes. La diferencia estriba en que los alumnos con discapacidad intelectual deben realizar mayor número de ejercicios para aprender por el uso, más que por las reglas teóricas.
Conviene manejar los textos generales de lenguaje para entresacar todo aquello que sea práctico y dé variedad al trabajo del alumno con síndrome de Down. Si es preciso, se harán adaptaciones. Los mejores ejercicios son los que les ayudan a pensar y a utilizar con naturalidad, en su lenguaje oral y escrito, las palabras de uso ordinario propias de su ambiente.
MORFOSINTAXIS
CONCORDANCIA DE GÉNERO Y NÚMERO
Las personas con síndrome de Down manifiestan problemas específicos en este aspecto concreto del lenguaje. No sorprende que estas dificultades aparezcan más evidentes en el lenguaje escrito que en el oral.
Es indudable que todas las actividades y ejercicios que se hacen para mejorar la morfosintaxis, tanto en las sesiones específicas de lenguaje oral como en las de lectura, repercutirán en el lenguaje escrito. Del mismo modo, todo cuanto escriban correctamente y lo vean queda más impreso en su mente y lo usan habitualmente con más soltura en sus expresiones orales. Los programas con ordenador pueden ser una ayuda eficaz en este sentido.
La concordancia correcta de género y número es uno de los primeros objetivos a conseguir. Gracias al aprendizaje temprano de la lectura, realizado como hemos explicado en esta obra, los niños se han habituado a ver y leer cada sustantivo con su artículo el o la. Así, sin ser conscientes de ello, han aprendido con el uso que «la coche» o «el cama» no suenan bien. Del mismo modo, más adelante se dan cuenta del singular y del plural. A pesar de ello, es preciso realizar y ampliar la escritura correcta de las palabras.
EJERCICIO 1
Se prepara una hoja de trabajo, dividida en dos partes por una raya vertical. De un modo destacado se escriben los artículos el y la, uno en cada lado. El alumno debe escribir debajo de cada artículo 10 palabras con su artículo en masculino, y otras 10 en femenino.
EJERCICIO 2
En una hoja de trabajo se escriben 10 sustantivos masculinos para que el alumno escriba a su lado los que correspondan en femenino. También debe realizarse a la inversa. Los primeros ejercicios se harán con palabras que no cambien sustancialmente como el gato-la gata, el niño-la niña, la fea-el feo. Después se incluirán otras palabras como: el hombre-la mujer, la yegua-el caballo, el toro-la vaca, etc. Finalmente el alumno ampliará su vocabulario con palabras que no cambian aunque se usen para designar o acompañar al masculino o femenino, como artista, periodista, amable, fuerte, etc.
Para afianzar el aprendizaje y facilitar el uso correcto en la expresión oral y escrita, conviene que el alumno escriba varias frases utilizando sujetos y adjetivos en masculino y femenino.
EJERCICIO 3
Se le presenta al alumno una hoja con varias frases, algunas deben tener el sujeto en masculino y otras en femenino. El alumno debe escribirlas de nuevo, cambiando el género.
Por ejemplo, si la frase es: «Mi profesor del colegio se llama Luis y es muy simpático&Raquo;, el alumno deberá escribir: «Mi profesora se llama Luisa y es muy simpática&Raquo;.
«Cambia las siguientes frases, poniéndolas en masculino»:
  • La panadera de mi pueblo se llama Juanita y es una mujer delgada.
  • Mi vecina tiene un perro y un gato.
  • La mona del circo era muy juguetona.
EJERCICIO 4
El uso adecuado de los plurales en la escritura, haciendo la concordancia correcta entre el artículo, el sustantivo, adjetivo y el verbo plantea algunas dificultades a los alumnos con síndrome de Down.
Es frecuente que al escribir omitan la consonante final del plural. Es muy probable que si no se les enseña expresamente, no aprendan a convertir en plural algunas palabras. Se empezará, como siempre, con ejercicios sencillos. Se escriben en hoja una lista de nombres en singular precedidos de sus artículos el o la. Los primeros sustantivos que se pondrán serán aquellos que se convierten en plural añadiendo una s. Como el pato, la mesa, el coche, etc. El alumno escribirá a su derecha los plurales.
Después se le enseñará que palabras como león, yogur, pincel, se convierten en plural añadiendo -es. Por último el alumno aprenderá a escribir los plurales de lápiz, nariz, tapiz, cambiando la z por c y añadiendo -es.

USO FUNCIONAL Y HABITUAL DE LA ESCRITURA

Al final de la segunda etapa del método de escritura recomendamos que el alumno haga uso habitual de las habilidades adquiridas para escribir pequeñas listas y mensajes en el hogar y en la escuela. El mismo modo, en esta tercera etapa el alumno debe aprender a manejarse con impresos y formularios. Todas las personas, en nuestra sociedad de letra impresa, necesitamos saber escribir nuestros datos porque de vez en cuando nos los piden: para hacer un encargo por correo, para enviar un paquete, para abrir una cuenta, para asistir a un cursillo, para solicitar un documento, para hacernos socios de un club, etc.
Por este motivo los jóvenes con síndrome de Down deben familiarizarse con diferentes tipos de impresos y formularios, para comprender cómo piden los datos de distintas formas. En unos es preciso poner primero el nombre y después los apellidos, y en otros al revés. Unos ponen "lugar de nacimiento" y otros "natural de". Unos preguntan por el domicilio y otros por calle, avenidas o señas.
Se empezará preparando unos cuestionarios sencillos, escritos a máquina o con ordenador, en los que deban reflejarse los datos personales fundamentales. Servirán para que el alumno sepa interpretar qué información le piden. Al mismo tiempo debe servir para que el alumno repase y aprenda de memoria sus propios datos: domicilio, teléfono, fecha y lugar de nacimiento, número de documento de identidad. El alumno deberá rellenar los datos con letras mayúsculas escritas a mano. Hay que tener en cuenta que aunque debe practicar y aprender con el teclado y el ordenador, no siempre tendrá el tiempo, la habilidad o la oportunidad de rellenar los datos mecánicamente.
En cuanto adquiera cierta práctica, deberá realizarlo en impresos oficiales ordinarios. Para ello conviene disponer de modelos originales variados, de uso frecuente. Se pueden pedir en correos, en las entidades bancarias, en oficinas y en instituciones de diverso tipo. En algunos impresos los espacios están limitados para cada una de las letras o de los números. En otros hay poco espacio para unas cosas y sobra para otras. La práctica ayudará al alumno a entender el tipo de impreso y a administrar el espacio para rellenar sus datos con claridad.
Damos por supuesto que en esta etapa el alumno ya sabe firmar y lo hace de un modo personal y correcto. Si no es así, debe practicarlo poniendo su nombre y al lado el primer apellido. Debe saber que su firma tiene que hacerla siempre del mismo modo. No debe hacerlo unas veces con mayúscula y otras con minúscula o con letra de imprenta. Debe aprender que un impreso en el que ponga el interesado, el solicitante, el cliente, etc., es donde debe firmar.
También debe practicar la escritura y envío de tarjetas postales y telegramas, el modo de hacer listas de pedidos, de solicitar un catálogo y una información gratuita que se ofrece en algunos anuncios de periódicos o de revistas, etc.
Otra práctica de carácter funcional puede dirigirse a la adquisición del hábito de anotar las instrucciones básicas o los pasos a seguir para poner en funcionamiento un aparato y para pararlo. Es cierto que puede aprender a manejarlo viendo cómo se hace y practicando él mismo, pero también es cierto que si hay que elegir un programa de TV, de lavadora o de secadora, de ordenador, o poner en marcha un DVD, puede olvidarse. Si tiene a mano su pequeño guión, no tendrá problemas.
Debe hacerse lo mismo en relación con las recetas de cocina que ya puede hacer por su cuenta. Así no se olvidará de nada.
Estas actividades de escritura tienen como objetivo conseguir la máxima autonomía e independencia, ese valerse por sí mismo, de la persona con síndrome de Down. Cuanta más práctica realice, más soltura adquirirá con el lenguaje escrito y más probabilidades tendrá de funcionar con éxito. Cuanto más compruebe las ventajas que tiene por saber leer y escribir, más motivado estará para esforzarse y más eficaz será su aprendizaje.

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